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Una Persona Popular
"sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos
confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a
los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones" (1
Tesalonicenses 2:4).
El portero, en la estación ferroviaria, exigía que todos
presentasen sus billetes antes de atravesar el portón en
dirección al tren. Algunos no conseguían encontrar
prontamente sus billetes y murmuraban y decían palabrotas.
Una persona, que asistía la escena, se dirigió al portero
diciendo: "Parece que usted no es muy popular por aquí". El
portero, dirigiendo suyo mirar para cima, en dirección a la
oficina del superintendente, habló: "Yo no me importo en ser
popular y agradar la todo el multitud. Tengo que obedecer a
mí superior."
Muchas veces perdemos la bendición de Dios porque estamos
preocupados en agradar al mundo. Queremos nos adaptar al
ambiente en que vivimos en vez de transformarlo, cuando éste
no agrada a Dios. ¿De que adelanta yo ser "popular" y andar
lejos de los caminos del Señor? ¿Qué el mundo puede me
ofrecer con relación a la eternidad? ¿Que beneficio habrá en
ésa popularidad?
Como el portero de aquella estación, que comprendía que lo
mejor era obedecer a su superior, necesitamos comprender que
el mejor para nuestras vidas espirituales es obedecer a
nuestro Superior. Él sabe lo que es mejor para nosotros y,
siguiendo su voluntad, siempre disfrutaremos las ricas
bendiciones celestiales.
¿Que dice la Palabra de Dios sobre ser abrumados a causa de
nuestra fe? "Bienaventurados sois..." Y nos dice también:
"Tiende buen ánimo..."
No hay nada mejor que agradar a Dios, ser popular en los
Cielos. Así podremos brillar en medio a las tiniebla. Es la
mejor manera de ser verdaderamente felices. De esa manera
ayudaremos a muchos que están perdidos a encontrar el camino
de la vida eterna.
FELIZ FIN DE SEMANA, DIOS TE BENDIGA